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Me gustan los días grises. Me producen una nostalgia inexplicable. ¿Cómo explico la nostalgia? ¿Extrañar algo que no se tiene o que nunca se tuvo, tal vez que nunca se conoció? Es un sentimiento bien extraño. Una presión en el pecho. Y en el estómago. Luego, un vacío.
Este día ha sido muy lento. Hace tiempo no tenía uno así. Debe ser porque no estoy muy ocupada. Tengo casi todas mis tareas al día. “Tareas”, qué aburrida suena esa palabra.
Me duelen las rodillas por estar acá sentada. Y la espalda. Y el alma. Pero no tengo a dónde ir. Bueno, si podría ir a muchas partes, pero el problema es que no puedo. Como dice la canción de Cindy Lauper: “money changes everything”.
Al medio día salí a buscar algo. No sé. Ropa, accesorios, zapatos. Cualquier cosa. Pero nada encontré. Sólo una gótica que me atendió en uno de los almacenes. Bacana la nena (o de pronto sólo quería venderme algo). Tenía una pinta chévere. Y me dio un volante de Miss Kittin. Y la invité a Abnocto.
Y como ahí si el tiempo corre rápido, cuando uno no lo tiene, pues no pude seguir por ahí weviando y midiéndome cosas… tenía que regresar al trabajo. Cumplir con las obligaciones. Es mi deber. ¿Y mi derecho a la diversión?
Claro, todo viene unido. Es simple: si no trabajas, no te diviertes. Porque lastimosamente, y así muchos no lo quieran aceptar, necesitamos del dinero. Fuck!! Como esa frase cliché súper conocida que dice que el dinero no da la felicidad pero si que la aproxima.
Acabo de servirme una Coca – Cola. Y ahora me dieron ganas de cigarrillo. Hmm… uno de mis placeres: cigarrillo con Coca – Cola. Pero esta oficina tiene un defecto: no hay nevera. Así que la Coca – Cola está al clima… ni modo de hielos. Mi nena se ríe de mi cuando me sirvo la cantidad de jugo necesaria dependiendo de los cigarrillos que me vaya a fumar. Pero es que así debe ser. Porque si me termino el cigarro y queda algo de líquido, pues me termino antojando de otro cigarro. Pero si la cantidad de líquido que queda no es suficiente para un cigarrillo completo, ahí hay un problema.
Creo que han pasado como 2 minutos desde que miré la hora la última vez. Y eso que fui hasta la cocina y volví. Por favor, que sean las 6 rápido. Pero que no llegue la mañana. No quiero madrugar. Como dijo Andrés Caicedo: "No hay momento más intenso ni angustioso que el despertar del hombre que madruga. Complica y prolonga este momento, consúmete en él. Agonizarás lentamente y de berrido en berrido enfrentarás los nuevos días".
Pero bueno, el fin de semana pronto vendrá. Y así mismo, pronto acabará. Y el tiempo, pronto acabará con todo.
“Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos”. Héctor Berilos
Este día ha sido muy lento. Hace tiempo no tenía uno así. Debe ser porque no estoy muy ocupada. Tengo casi todas mis tareas al día. “Tareas”, qué aburrida suena esa palabra.
Me duelen las rodillas por estar acá sentada. Y la espalda. Y el alma. Pero no tengo a dónde ir. Bueno, si podría ir a muchas partes, pero el problema es que no puedo. Como dice la canción de Cindy Lauper: “money changes everything”.
Al medio día salí a buscar algo. No sé. Ropa, accesorios, zapatos. Cualquier cosa. Pero nada encontré. Sólo una gótica que me atendió en uno de los almacenes. Bacana la nena (o de pronto sólo quería venderme algo). Tenía una pinta chévere. Y me dio un volante de Miss Kittin. Y la invité a Abnocto.
Y como ahí si el tiempo corre rápido, cuando uno no lo tiene, pues no pude seguir por ahí weviando y midiéndome cosas… tenía que regresar al trabajo. Cumplir con las obligaciones. Es mi deber. ¿Y mi derecho a la diversión?
Claro, todo viene unido. Es simple: si no trabajas, no te diviertes. Porque lastimosamente, y así muchos no lo quieran aceptar, necesitamos del dinero. Fuck!! Como esa frase cliché súper conocida que dice que el dinero no da la felicidad pero si que la aproxima.
Acabo de servirme una Coca – Cola. Y ahora me dieron ganas de cigarrillo. Hmm… uno de mis placeres: cigarrillo con Coca – Cola. Pero esta oficina tiene un defecto: no hay nevera. Así que la Coca – Cola está al clima… ni modo de hielos. Mi nena se ríe de mi cuando me sirvo la cantidad de jugo necesaria dependiendo de los cigarrillos que me vaya a fumar. Pero es que así debe ser. Porque si me termino el cigarro y queda algo de líquido, pues me termino antojando de otro cigarro. Pero si la cantidad de líquido que queda no es suficiente para un cigarrillo completo, ahí hay un problema.
Creo que han pasado como 2 minutos desde que miré la hora la última vez. Y eso que fui hasta la cocina y volví. Por favor, que sean las 6 rápido. Pero que no llegue la mañana. No quiero madrugar. Como dijo Andrés Caicedo: "No hay momento más intenso ni angustioso que el despertar del hombre que madruga. Complica y prolonga este momento, consúmete en él. Agonizarás lentamente y de berrido en berrido enfrentarás los nuevos días".
Pero bueno, el fin de semana pronto vendrá. Y así mismo, pronto acabará. Y el tiempo, pronto acabará con todo.
“Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos”. Héctor Berilos